|
El miércoles 16 de enero, mientras los trabajadores del Sindicato Procter & Gamble realizaban un pacífico plantón frente a la sede de la empresa en San Isidro por la solución de su pliego de reclamos, la empresa hizo uso de su influencia para llamar a un numeroso contingente policial y ordenar una brutal represión contra los compañeros y compañeras. Con el uso del rochabús o "pinochito" y la acción de las tropas rompemanifestaciones la patronal buscó dispersar a los trabajadores quienes ofrecieron una tenaz resistencia en ejercicio del derecho democrático a la libre manifestación.
Siempre bajo órdenes de los funcionarios de la empresa multinacional, la policía comenzó a apalear a los manifestantes, golpeando tanto a hombres como a mujeres quienes se encontraban desprovistos de toda defensa salvo sus propias manos. Solo en el momento que esta agresión alcanzó proporciones de escándalo en todo el vecindario, los propios funcionarios de la empresa modificaron sus órdenes a la policía quienes pasaron a una suerte de formación de "pared" empujando a los manifestantes.
La patronal de la multinacional Procter & Gamble, con estas acciones no hace más que revelar aun más su verdadera identidad matonesca y despótica ya mostrada en su trato a los trabajadores, en las prácticas de superexplotación laboral y ante el pliego de reclamos presentado por el sindicato.
En efecto. En esta empresa no se respetan las ocho horas de trabajo, y los trabajos en sobre tiempo son obligatorios y no son pagados. Igualmente no cumple con otorgar vacaciones, o lo hace solo cuando está ad portas de una sanción. Por otro lado, la empresa se niega a dar solución al pliego de reclamos que ha sido presentado hace más de 10 meses. Es más, la empresa ni siquiera cumple con entragar a las autoridades del ministerio la correspondiente información financiera; prefiere pagar las multas que son irrisorias lo cual ha hecho por lo menos en dos oportunidades. Es evidente que no se trata de un caso de "impotencia" ministerial sino de una actitud del gobierno a favor de las empresas, sobre todo multinacionales como Procter & Gamble.
Si la empresa quería asustar y desmoralizar a los trabajadores con esta represión, pues hay que decir que el efecto ha sido totalmente contrario. La primera reacción de profunda indignación ha dado paso a nueva energía para seguir luchando y para organizarse mejor. Es así que inmediatamente después del plantón en la sede San Isidro, los trabajadores hicieron otro plantón en una de las plantas de la empresa y anuncian nuevas medidas de lucha.
Ante el pedido de solidaridad de los compañeros, una delegación de la Coordinadora de Bases en Lucha se hizo presente en la actividad. Es importante un mayor apoyo de toda la clase trabajadora. Desde aquí toda nuestra solidaridad con el Sindicato de Trabajadores de P&G Industrial Perú.
|